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ЖАНРЫ

Barrayar (на испанском)
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Vorkosigan mordiу su servilleta en forma ausente. Sus ojos mostraban un brillo similar al del lacayo.

— Cordelia — murmurу -, no puedes sentarte a la mesa y sugerir que todos mis antepasados fueron bastardos. Aquн eso es un insulto gravнsimo. їDуnde deberнa sentarme?

— Oh, supongo que nunca llegarй a entenderlo. No importa. Hablemos de Koudelka y Bothari.

— Muy bien. Adelante, oficial.

— Sн, seсor. Bueno, segъn me han dicho, regresaban a eso de la una de la madrugada, cuando fueron atacados por una pandilla del lugar. Evidentemente el teniente Koudelka iba demasiado elegante, ademбs de su forma de caminar, y el bastуn… en pocas palabras, llamу la atenciуn. Ignoro los detalles seсor, pero esta maсana habнa cuatro muertos y tres personas en el hospital. Los demбs escaparon.

Vorkosigan emitiу un ligero silbido. —

їFueron graves las heridas de Bothari y Koudelka? — Ellos… no dispongo de un informe oficial, seсor. Son sуlo rumores.

— Dнgalos entonces.

El oficial tragу saliva.

— El sargento Bothari tiene roto un brazo y algunas costillas, heridas internas y una contusiуn. El teniente Koudelka ambas piernas rotas y muchas, eh… quemaduras por descarga elйctrica. — Se detuvo.

—їQuй?

— Por lo que escuchй, sus atacantes tenнan un par de porras elйctricas de alto voltaje, y descubrieron que con ellas podнan producir unos… efectos peculiares en sus nervios protйsicos. Despuйs de romperle las piernas pasaron… un buen rato torturбndolo. Asн fue como los hombres de Illyan lograron atraparlos. No escaparon a tiempo.

Cordelia apartу su plato y comenzу a temblar.

— їRumores, eh? Muy bien. Puede retirarse. Quiero ver al comandante Illyan en cuanto llegue. — La expresiуn de Vorkosigan era introspectiva y severa.

— Canallas — exclamу Piotr -. Tendrнas que eliminarlos a todos.

Vorkosigan suspirу.

— Es mбs sencillo iniciar una guerra que acabarla. No serб esta semana, seсor.

Una hora despuйs, Illyan se presentу ante Vorkosigan en la biblioteca y le proporcionу su informe verbal. Cordelia tambiйn se encontraba allн.

— їEstбs segura de que quieres oнr esto? — le preguntу Vorkosigan con suavidad.

Ella asintiу con un gesto.

— Aparte de ti, son mis mejores amigos aquн. Prefiero saberlo todo.

El resumen del oficial demostrу ser bastante exacto, pero Illyan, quien habнa conversado con Bothari y con Koudelka en el Hospital Militar Imperial, tenнa varios detalles que agregar y lo hizo en tйrminos muy directos. Su rostro de cachorro parecнa muy avejentado esa maсana. — Por lo visto, su secretario se vio invadido por el deseo de acostarse con una mujer — comenzу -. Por quй eligiу a Bothari como guнa es algo que no alcanzo a imaginar.

— Nosotros tres somos los ъnicos supervivientes del General Vorkraft — respondiу Vorkosigan -. Supongo que es un lazo. De todas formas, Kou y Bothari siempre se llevaron bien. Tal vez se deba a los instintos paternales latentes en Bothari. Y Kou es un muchacho ingenuo… no le cuente que he dicho esto; lo tomarнa como un insulto. Es bueno que todavнa existan personas asн. Aunque lamento que no recurriera a mн.

— Bueno, Bothari hizo lo que pudo — dijo Illyan -. Lo llevу a ese antro miserable, que segъn la opiniуn del sargento tiene muchas ventajas. Es barato, rбpido y nadie te dirige la palabra. Tambiйn estб apartado de los cнrculos por donde deambulaba el almirante Vorrutyer. Ninguna asociaciуn desagradable. Bothari cumple una estricta rutina. Segъn Kou, la mujer que frecuenta el sargento es casi tan fea como йl. Al parecer, a Bothari le gusta porque nunca hace ruido. Me parece que prefiero no pensar en ello.

»De todos modos, a Kou le asignaron otra de las mujerzuelas, quien lo aterrorizу. Bothari dice que pidiу la mejor muchacha para йl (en realidad ya era una mujer madura) y al parecer las necesidades de Kou no fueron bien interpretadas. En definitiva, para cuando el sargento hubo hecho lo suyo y se encontraba fuera, Kou todavнa trataba de conversar amablemente mientras le ofrecнan toda una gama de delicias erуticas de las cuales ni siquiera habнa oнdo hablar. Al fin renunciу y bajу las escaleras donde, para ese entonces, Bothari ya estaba bastante borracho. Por lo general se toma una copa y se marcha.

«Entonces Kou, Bothari y esta prostituta iniciaron una discusiуn respecto al pago. Ella aducнa que en todo ese tiempo podнa haber atendido a cuatro clientes, y ellos (esto no figurarб en el informe oficial,

їde acuerdo?) que la mujer no habнa sido capaz de hacer funcionar sus circuitos. Al final, Kou aceptу realizar un pago parcial (Bothari sigue mascullando que fue demasiado, a pesar de que esta maсana le cuesta bastante trabajo hablar) y los dos se retiraron muy descontentos.

— Aquн aparece la primera pregunta obvia — intervino Vorkosigan -, їel ataque fue ordenado por alguien del establecimiento?

— Por lo que yo sй, no. Hice acordonar el lugar, en cuanto logramos encontrarlo, e interrogamos a todos con pentotal. Estaban muertos de miedo, me alegra decir. Ellos estбn acostumbrados a los guardias municipales del conde Vorbohn, a quienes sobornan o por quienes son chantajeados, o viceversa. Lo que obtuvimos fue un montуn de informaciуn sobre crнmenes triviales que no nos interesaban en absoluto… їquiere que se lo transfiera a los municipales, de paso?

— Hum. Si son inocentes del ataque, limнtese a archivarlo. Es posible que Bothari quiera regresar algъn dнa. їEllos sabнan por quй eran interrogados?

— ЎClaro que no! Insisto en que mis hombres realizan un trabajo limpio. Estбbamos allн para obtener informaciуn, no para transmitirla.

— Discъlpeme, comandante. Debн suponerlo.

— Bueno, abandonaron el lugar a la una de la madrugada, a pie, y se equivocaron de direcciуn en alguna esquina. Bothari estб bastante perturbado por ello. Considera que es culpa suya, por haberse emborrachado. Tanto йl como Koudelka aseguran haber visto movimientos en las sombras durante diez minutos antes del ataque. Por lo tanto, al parecer los siguieron hasta que entraron en un callejуn con muros altos, y se encontraron con que tenнan seis hombres por delante y seis por detrбs.

»Bothari extrajo su aturdidor y disparу; logrу derribar a tres antes de que saltaran sobre йl. Alguien de la zona cuenta con un buen aturdidor del Servicio esta maсana. Kou tenнa su bastуn de estoque, pero nada mбs.

«Primero atacaron a Bothari. Йl se desembarazу de dos mбs, despuйs de perder el aturdidor. Ellos le dispararon una descarga, y luego trataron de matarlo a golpes cuando estaba en el suelo. Hasta entonces Kou habнa utilizado el bastуn como pica, pero entonces desenvainу la espada. Ahora dice que lamenta haberlo hecho, porque alrededor de йl todos comenzaron a murmurar «ЎEs un Vor!» y las cosas se complicaron.

»Kou logrу herir a dos, hasta que alguien le golpeу la espalda con una porra elйctrica y su mano comenzу a sufrir espasmos. Los cinco que quedaban se sentaron sobre йl y le rompieron las piernas a la altura de las rodillas. Me pidiу que le dijera que no fue tan doloroso como parece. Asegura que le rompieron tantos circuitos que apenas siente nada. No sй si serб cierto.

— Es difнcil saberlo con Kou — dijo Vorkosigan -. Hace tanto tiempo que oculta el dolor, que casi es su estado natural. Continъe.

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