Barrayar (на испанском)
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— їUn zapato? — preguntу Droushnakovi, confundida.
— Pertenece a Gregor. Es para cuando nos encontremos con Kareen. No sй por quй, imagino que ella conserva el otro. — Cordelia lo guardу en un bolsillo interno de su chaquetilla Vorbarra, con la cual completaba la imagen de una criada de la Residencia.
Cuando se hubieron preparado lo mejor posible, Drou volviу a conducirlos hacia el pasaje estrecho y oscuro.
— Ahora estamos bajo la misma Residencia — susurrу, doblando una esquina -. Debemos subir por esta escalera entre los muros. La aсadieron despuйs, y no hay mucho espacio.
Esto demostrу ser una subestimaciуn de la realidad. Cordelia contuvo el aliento y subiу tras ella, aplastada entre los dos muros, tratando de no hacer ruido. Por supuesto, la escalera estaba hecha de madera. Le latнa la cabeza por la fatiga y el flujo de adrenalina. Tratу de calcular el ancho entre las dos paredes. No resultarнa nada sencillo bajar la rйplica uterina por allн. Se dijo con firmeza que debнa pensar en forma positiva, pero aquello era positivamente cierto.
ї Por quй hago esto? Podrнa encontrarme en base Tanery con Aral en este momento, dejando que estos barrayareses se maten entre sн todo el dнa, si tanto les gusta.
Encima de ella, Drou alcanzу un pequeсo saliente, apenas una tabla. Cuando Cordelia llegу arriba, la joven le dirigiу una seсa para que se detuviese y apagу la linterna. Entonces tocу algъn mecanismo silencioso y un panel de una pared se abriу ante ellas. Por lo visto, todo se habнa mantenido bien engrasado hasta la muerte de Ezar.
Ante ellas se hallaba la alcoba del viejo emperador. Habнan esperado encontrarla vacнa, pero no era asн. La boca de Drou se abriу en una exclamaciуn silenciosa de horror y aflicciуn.
La inmensa cama de madera tallada donde Ezar habнa muerto no estaba vacнa. Una suave luz anaranjada proyectaba sombras sobre dos figuras dormidas, con los torsos desnudos. Cordelia reconociу de inmediato el rostro plano y el bigote de Vidal Vordarian. Estaba estirado ocupando casi toda la cama, y uno de sus brazos sujetaba de forma posesiva a la princesa Kareen. Ella tenнa el cabello oscuro esparcido sobre la almohada. Dormнa muy acurrucada en el rincуn superior de la cama, dбndole la espalda, con los brazos apretados al pecho, casi a punto de caer.
Bueno, hemos encontrado a Kareen. Pero hay un obstбculo. Cordelia se estremeciу con el impulso de dispararle a Vordarian mientras dormнa. Pero la descarga de energнa pondrнa en funcionamiento las alarmas. Hasta que tuviera la rйplica de Miles en sus manos, no podнa correr el riesgo. Hizo seсas a Drou para que volviese a cerrar el panel y se inclinу hacia Bothari, quien aguardaba debajo de ella.
— Abajo — le dijo. Entonces volvieron a descender los cuatro pisos. Cuando estuvieron nuevamente en el tъnel, Cordelia se volviу hacia la joven, quien lloraba en silencio.
— Se ha vendido a
— Explнcame quй posibilidades tiene en este momento de resistirse a su poder. Me interesarнa saberlo — replicу Cordelia con frialdad -. їQuй esperas que haga, arrojarse por una ventana para evitar un destino peor que la muerte? Ya pasу por situaciones peores que la muerte con Serg. No creo que encuentre ninguna emociуn en ellas.
— Pero si hubiйramos llegado antes, tal vez… tal vez habrнamos podido salvarla.
— Quizб todavнa podamos.
— ЎPero ya se ha vendido!
— їLa gente miente mientras duerme? — preguntу Cordelia. Ante la expresiуn confundida de Drou, le explicу -: No me pareciу que durmiera como una amante. Mбs bien lo hacнa como una prisionera. Prometн que tratarнamos de rescatarla, y lo haremos. — Tiempo -. Pero primero iremos por Miles. Probemos la segunda salida.
— Tendremos que atravesar mбs pasillos vigilados con monitores — le advirtiу Droushnakovi.
— No podemos evitarlo. Si esperamos, llegarб la maсana y nos toparemos con mбs gente.
— Estбn comenzando las tareas en la cocina — suspirу Drou -. Solнa ir por allн a tomar un cafй con bollos.
Quй pena, no podrнan realizar una incursiуn para hacerse con el desayuno. La pregunta era sencilla:
їir o no ir? Lo que la impulsaba a continuar, їserнa valentнa o estupidez? No podнa ser valentнa, ya que estaba enferma de miedo, invadida por la misma nбusea бcida que habнa sentido justo antes del combate en la guerra de Escobar. El hecho de que la sensaciуn le resultara familiar no la ayudaba en nada.Si no actъo, mi hijo morirб. No tenнa mбs remedio que hacerlo, aun sin valor.
— Ahora — decidiу Cordelia -. No habrб una ocasiуn mejor.
Volvieron a subir la escalera. El segundo panel se abriу a la oficina privada del viejo emperador. Para alivio de Cordelia, estaba oscuro y en silencio, intacto desde que se limpiу y cerrу despuйs de la muerte de Ezar. La consola, con todos los dispositivos de seguridad, estaba desconectada, vacнa de secretos, tan muerta como su dueсo. Las ventanas todavнa estaban oscuras con la tardнa madrugada invernal.
Cordelia atravesу la habitaciуn mientras el bastуn de Kou le golpeaba contra el muslo. Resultaba extraсo atado a su cintura. Sobre un escritorio habнa una gran bandeja de madera con un tazуn de cerбmica. Cordelia apoyу el bastуn sobre la bandeja y la alzу de forma solemne, al estilo de los criados.
Droushnakovi asintiу con la cabeza.
— Llйvela entre la cintura y el pecho — le susurrу -. Y mantenga la espalda recta… siempre me decнan eso.
Cordelia asintiу. Cerraron el panel, enderezaron la espalda y llegaron al pasillo inferior del ala norte.
Allн habнa dos criadas y un guardia de seguridad. A primera vista no llaman en absoluto la atenciуn, ni siquiera en esos tiempos difнciles. Al ver las insignias de Bothari, un cabo que montaba guardia al pie de una escalera hizo la venia, y йl le respondiу del mismo modo. Casi habнan desaparecido de la vista escaleras arriba cuando el joven volviу a mirar con mбs atenciуn. Cordelia tuvo que controlarse para no echar a correr. Una sutil confusiуn: las dos mujeres no podнan constituir una amenaza, ya que se encontraban bajo custodia. El cabo podнa tardar unos minutos en pensar que el mismo guardia podнa constituir una amenaza.