Barrayar (на испанском)
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Basta de «podrнa haber sido». Presta atenciуn al ahora.
Los pasos de Bothari se hicieron mбs lentos al aproximarse a una entrada en sombras. La hizo entrar y se inclinу hacia ella, con el brazo apoyado en la pared. Ya estaban lo bastante cerca de la escena del arresto para oнr voces y crujidos producidos por los intercomunica-dores.
Justo a tiempo. A pesar de la camisa y el pantalуn raнdos, Cordelia reconociу al hombre inmovilizado por un guardia contra el vehнculo. Era el capitбn Vorpatril. Tenнa el rostro ensangrentado y los labios hinchados, curvados en la tнpica mueca inducida por el pentotal. La sonrisa se transformaba en una expresiуn de angustia, para luego volver a aparecer, y sus risitas se convertнan en gemidos.
Enfundados en sus uniformes negros, los hombres de seguridad estaban sacando a una mujer del hotel. Los que se encontraban en la calle la miraron; Cordelia y Bothari tambiйn.
Alys Vorpatril sуlo llevaba una camisa de noche con una bata, y zapatos bajos sin calcetines. Su cabello oscuro estaba suelto alrededor de su rostro pбlido; tenнa todo el aspecto de una loca. Su embarazo era imposible de ocultar, y la bata negra se abrнa sobre el vientre blanco de la camisa de noche. El guardia que la hacнa avanzar le sujetaba los brazos en la espalda; Alys estuvo a punto de perder el equilibrio cuando el hombre la tirу hacia atrбs.
El jefe de guardia, un coronel, revisу su panel de informe.
— Entonces ya los tenemos. El lord y su heredero. — Sus ojos se posaron sobre el abdomen de Alys Vor-patril, y despuйs de sacudir la cabeza el hombre hablу en su intercomunicador -: Regresad, muchachos, por ahora hemos terminado.
— їQuй diablos se supone que debemos hacer con esto, coronel? — preguntу el teniente con inquietud. Con voz fascinada y desalentada a la vez, se acercу a Alys Vorpatril y le alzу la camisa de noche. Ella habнa engordado en los
El guardia que la sujetaba por detrбs adelantу las caderas contra las nalgas de la mujer, una y otra vez, en un movimiento de significado inconfundible.
— No tenemos que ir directamente hasta allн, їverdad? Quiero decir… esto es carne Vor. Menuda oportunidad.
El coronel lo mirу y escupiу con disgusto.
— Cabo, es usted un pervertido.
Cordelia descubriу que la forma en que Bothari observaba la escena ya no tenнa nada de tбctico. Estaba profundamente excitado. Tenнa los ojos vidriosos y la boca entreabierta.
El coronel guardу su intercomunicador y extrajo el disruptor nervioso.
— No. — Sacudiу la cabeza -. Esto lo haremos rбpida y limpiamente. Apбrtese, cabo.
Extraсa misericordia…
El guardia doblу las rodillas de Alys y la empujу hacia abajo, dando un paso atrбs. Ella tratу de amortiguar la caнda con las manos, pero su vientre golpeу con fuerza contra el pavimento. Padma Vorpatril emitiу un gemido en medio de su estupor. El coronel alzу el disruptor nervioso y vacilу, como tratando de decidir si debнa apuntarlo a la cabeza o al torso.
— Mбtelos — susurrу Cordelia en el oнdo de Bothari. Desenfundу el aturdidor y disparу.
Bothari no sуlo despertу, sino que entrу en una especie de frenesн; el disruptor nervioso y el aturdidor de Cordelia se descargaron sobre el coronel al mismo tiempo, aunque ella habнa desenfundado primero. Entonces Bothari se puso en movimiento, y su figura oscura saltу para ocultarse detrбs de un coche aparcado. Sus chisporroteantes descargas azules electrificaron el aire; dos guardias mбs cayeron al suelo mientras los demбs se cubrнan tras sus vehнculos terrestres.
Alys Vorpatril, todavнa en el suelo, se acurrucу tratando de protegerse el abdomen con las manos y las piernas. Padma Vorpatril, aturdido por la droga, se tambaleу hacia ella con los brazos extendidos, supuestamente con la misma intenciуn. El teniente, rodando sobre el pavimento, se detuvo para apuntarle con el disruptor nervioso.
Su intenciуn resultу fatal para
йl. En un fuego cruzado, el disruptor nervioso de Droushnakovi y el haz del aturdidor de Cordelia se cruzaron sobre su cuerpo… aunque llegaron tarde por una fracciуn de segundo. La descarga del disruptor dio directamente en la nuca de Padma Vorpatril. Unas chispas azules saltaron, sus cabellos oscuros se encendieron de anaranjado, y el cuerpo de Padma sufriу una violenta convulsiуn y acabу cayendo contorsionado. Alys Vorpatril gimiу, un lamento breve interrumpido por una exclamaciуn. Por un momento, pareciу paralizada sin saber si acercarse a йl o arrastrarse en sentido contrario.La posiciуn de Droushnakovi era perfecta. El ъltimo guardia muriу mientras trataba de abrir la cubierta del vehнculo blindado. Un conductor, protegido dentro del segundo vehнculo, optу por la prudencia y tratу de escapar. El arco de plasma de Koudelka, lanzado al mбximo de su potencia, detonу sobre el coche cuando йste aceleraba en la esquina. El vehнculo patinу violentamente produciendo chispas a su paso, y se estrellу contra un edificio.
Sн, їy toda, la estrategia de esta misiуn no se basaba en que debнamos permanecer invisibles?, pensу Cordelia vertiginosamente, mientras corrнa. Ella y Droushnakovi llegaron junto a Alys Vorpatril al mismo tiempo; las dos ayudaron a la temblorosa mujer a levantarse.
— Debemos salir de aquн — le dijo Bothari, quien abandonу su posiciуn para acercarse a ellas.
— Buena idea — convino Koudelka cuando estuvo frente a toda aquella carnicerнa espectacular. Resultaba sorprendente lo silenciosa que estaba la calle. No permanecerнa asн mucho tiempo, sospechaba Cordelia.
— Por aquн. — Bothari seсalу un callejуn estrecho y oscuro -. Deprisa.
— їNo deberнamos llevarnos ese coche? — preguntу Cordelia, seсalando el vehнculo terrestre.
— No. Es fбcil de rastrear. Y no podrб pasar por los sitios adonde nos dirigimos.
Cordelia no estaba segura de que Alys estuviese en condiciones de correr, pero volviу a colocarse el aturdidor en la cintura y cogiу un brazo de la mujer. Drou la sujetу por el otro, y entre las dos la condujeron tras el sargento. Al menos esta vez Koudelka no serнa el mбs lento del grupo.
Alys estaba llorando, aunque no de forma histйrica; sуlo se volviу una vez para mirar el cuerpo de su esposo, y luego se concentrу en tratar de correr. No le resultaba fбcil. Estaba muy pesada, y se sujetaba el vientre tratando de mitigar las sacudidas.
— Cordelia — murmurу, pero no tuvo tiempo ni aliento para pedir ninguna clase de explicaciуn.
No se habнan alejado mбs de tres calles cuando Cordelia oyу las primeras sirenas en la zona que acababan de abandonar. Sin embargo Bothari parecнa haber recuperado todo el control de sн mismo. Atravesaron otro estrecho callejуn, y Cordelia notу que habнan cruzado a una regiуn de la ciudad donde las calles no estaban alumbradas. Sus ojos se esforzaron por ver en la bruma oscura.
Alys frenу bruscamente y permaneciу inclinada, jadeando. Cordelia notу que tenнa el vientre duro como una piedra; la parte trasera de su bata estaba empapada.