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ЖАНРЫ

Barrayar (на испанском)
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Viraron al llegar al pasillo superior. Allн estaban. Detrбs de aquella puerta, segъn los informes de personas leales, era donde Vordarian guardaba la rйplica. Bien a la vista. Tal vez como escudo humano, ya que cualquier explosivo arrojado a las habitaciones de Vordarian tambiйn matarнa al pequeсo Miles. Aunque, їconsiderarнan los barrayareses que su hijo era humano?

Otro guardia se encontraba junto a la puerta. Los mirу con desconfianza, posando la mano sobre su arma. Cordelia y Droushnakovi siguieron adelante sin volver la cabeza. La venia de Bothari se transformу rбpidamente en un golpe de mandнbula que enviу al hombre contra la pared. Bothari lo sujetу antes de que cayera. Abrieron la puerta y arrastraron al guardia al interior; el sargento ocupу su lugar en el pasillo. En silencio, Drou cerrу la puerta.

Cordelia mirу a su alrededor con desesperaciуn, buscando monitores automбticos. La habitaciуn debнa de haber sido una especie de alcoba para que los guardaespaldas durmiesen cerca de sus amos Vor, o tal vez sуlo se trataba de un guardarropa grande; ni siquiera tenнa una ventana a un oscuro patio interno. La rйplica uterina portбtil estaba sobre una mesa cubierta por un mantel, en el centro exacto de la habitaciуn. Sus luces verdes y

бmbar todavнa brillaban de forma tranquilizadora. No habнa ninguna luz roja que indicase algъn mal funcionamiento. Un suspiro de agonнa y alivio escapу de entre los labios de Cordelia.

Droushnakovi mirу a su alrededor con preocupaciуn.

— їQuй ocurre, Drou? — susurrу Cordelia.

— Es demasiado fбcil — murmurу la joven.

— Aъn no hemos terminado. Dentro de una hora sabremos si ha sido tan fбcil. — Se humedeciу los labios, invadida por una sensaciуn similar a la de Droushnakovi. No habнa nada mбs que hacer. Debнa cogerlo y partir. Ahora su ъnica esperanza radicaba en la velocidad.

Cordelia apoyу la bandeja sobre la mesa, se dispuso a levantar la rйplica, y se detuvo. Algo fallaba, algo fallaba… Mirу con mбs atenciуn los registros. El monitor de oxнgeno ni siquiera funcionaba. Aunque la luz verde estaba encendida, la lectura del fluido de nutriente era 00.00. Vado.

Cordelia abriу la boca en un gemido silencioso. Tenнa el corazуn en un puсo. Se inclinу mбs hacia el aparato, devorando con los ojos la confusiуn de cifras absurdas. De pronto, su angustiante pesadilla se volvнa real… horriblemente real… їlo habrнan tirado al suelo?, їpor un desagьe?, їen un retrete? їMiles habrнa muerto rбpidamente, o lo habrнan visto agonizar lentamente, privado de sus nutrientes vitales? Tal vez ni siquiera se habнan tomado la molestia de mirarlo…

El nъmero de serie. Busca el nъmero de serie. Una esperanza vana, pero… enloquecida, se esforzу por recordar. Habнa reflexionado sobre ese nъmero allб en el laboratorio de Vaagen y Henri, meditando sobre aquella muestra de tecnologнa y el mundo distante que la habнa creado… y este nъmero no coincidнa. No era la misma rйplica, Ўno era la de Miles! Era una de las otras diecisйis, utilizada como cebo en esta trampa.

El corazуn le dio un vuelco. їCuбntas otras trampas habrнan tendido? Se imaginу a sн misma, corriendo frenйticamente de una rйplica a otra, buscando…

Me volverй loca.

No. Donde fuera que hubiesen puesto la verdadera rйplica, tenнa que ser cerca de Vordarian. De eso estaba segura. Se hincу junto a la mesa, bajando la cabeza un momento para luchar contra las nubes negras que oscurecнan su visiуn y amenazaban hacerle perder el conocimiento. Alzу el mantel. Allн estaba. Un sensor de presiуn. їHabrнa sido idea del mismo Vordarian? Sucio y depravado. Drou se inclinу a su lado.

— Una trampa — susurrу Cordelia -. Si levantamos la rйplica, se activa la alarma.

— Si la desmontamos…

— No. No te molestes. Es un cebo. Se trata de otra rйplica. Estб vacнa, con los controles conectados para que parezca que estб funcionando. — Cordelia tratу de pensar con claridad a pesar de los latidos en su cabeza -. Tendremos que volver por donde hemos venido. Bajar y volver a subir. No habнa esperado encontrar a Vordarian aquн, pero te garantizo que йl sabe dуnde se encuentra Miles. Lo someteremos a un pequeсo interrogatorio a la antigua usanza. Deberemos trabajar contra el tiempo. Cuando se ponga en funcionamiento la alarma…

Unos pasos resonaron en el corredor, y gritos. El zumbido de un aturdidor. Maldiciones. Bothari irrumpiу en la habitaciуn.

— Nos han descubierto.

Cuando se ponga en funcionamiento la alarma, todo habrб terminado, concluyу la mente de Cordelia en medio del vйrtigo. Ninguna ventana, una puerta, y acababa de perder el control de su

ъnica salida. La trampa de Vordarian habнa funcionado, despuйs de todo. Que Vidal Vordarian se pudra en el infierno…

Droushnakovi se aferrу a su aturdidor.

— No la abandonaremos, seсora. Lucharemos hasta el final.

— Tonterнas — replicу Cordelia -. Con nuestras muertes no lograrнamos nada mбs que arrastrar a un par de hombres de Vordarian. Serнa absurdo.

— їSe refiere a que debemos rendirnos?

— Un suicidio glorioso es el lujo de los irresponsables. No nos rendiremos. Aguardaremos una mejor ocasiуn para triunfar, opciуn imposible si nos matan. — Por supuesto, si hubiese sido la rйplica verdadera la que estaba sobre la mesa… para entonces ya estaba lo bastante loca para sacrificar las vidas de esas personas por su hijo, reflexionу Cordelia desconsolada, pero no lo suficiente para sacrificarlos a cambio de nada. Todavнa no habнa llegado a ser tan barrayaresa.

— Se estarб entregando a Vordarian como rehйn — le advirtiу Bothari.

— Vordarian me ha tenido como rehйn desde el dнa en que se llevу a Miles — seсalу Cordelia con tristeza -. Esto no cambiarб nada.

Despuйs de negociar a gritos a travйs de la puerta durante unos minutos, aceptaron la rendiciуn y tiraron fuera sus armas. Los guardias trajeron un detector de explosivos para asegurarse, y luego cuatro de ellos entraron en la pequeсa habitaciуn para registrar a sus nuevos prisioneros. Dos mбs esperaron fuera. Cordelia no hizo ningъn movimiento brusco que pudiese alarmarlos. Un guardia frunciу el ceсo confundido al ver que el bulto sospechoso en el chaleco de Cordelia resultу ser un zapato de niсo. Lo dejу sobre la mesa, junto a la bandeja.

El comandante, un hombre con la librea color rojo oscuro y dorado de Vordarian, hablу por el intercomunicador.

— Sн. Todo estб en orden. Comunнquelo a Vordarian. No, йl ordenу que lo despertaran. їQuerrб explicarle usted por quй no lo hizo? Gracias.

Los guardias no los sacaron al pasillo, sino que se limitaron a esperar. El hombre que habнa perdido el sentido por el puсetazo de Bothari fue arrastrado fuera. Con los brazos extendidos sobre la pared y las piernas separadas, colocaron a Cordelia junto a Bothari y Droushnakovi. Estaba aturdida por la desesperaciуn. Pero Kareen se acercarнa a ella en algъn momento, aun como prisionera. Debнa hacerlo. Sуlo necesitaba treinta segundos con Kareen, tal vez menos.

Cuando vea a. Kareen, serбs hombre muerto, Vordarian. Podrбs caminar, hablar y dictar уrdenes, ignorante de tu muerte durante semanas, pero yo sellarй tu destino tal como tъ has sellado el de mi hijo.

Al fin se materializу el motivo de la espera; Vordarian en persona, con pantalones verdes y el torso desnudo, entrу en la habitaciуn. Tras йl apareciу la princesa Kareen, quien sujetaba una bata de terciopelo rojo contra su cuerpo. El corazуn de Cordelia doblу sus latidos. їAhora?

— Muy bien. Veo que la trampa funcionу — comenzу Vordarian con tono complaciente, pero agregу una exclamaciуn de sorpresa cuando Cordelia se apartу de la pared y se volviу para enfrentarlo. Йl alzу una mano para detener al guardia. La sorpresa dejу paso a una sonrisa de lobo en su rostro -. ЎDios mнo! ЎVaya si funcionу! ЎExcelente! — A sus espaldas, Kareen mirу a Cordelia, completamente perpleja.

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