Barrayar (на испанском)
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— Esto es lo mejor. — Bothari extrajo unos antiguos gemelos de campaсa que habнa encontrado en la cabana de Kly -. Podremos verlos.
Los gemelos no eran mбs que unos binoculares con lentes mуviles, unos colectores luminosos puramente pasivos. Debнan de remontarse a la Era del Aislamiento. El aumento era bastante pobre segъn los estбndares modernos, ninguna lente uviol, ni emisiуn de rayos infrarrojos, ningъn pulso de telйmetro… ninguna cйlula de energнa que pudiese ser detectada. Tendida sobre el vientre, con el mentуn apoyado en el suelo, Cordelia alcanzaba a ver la entrada de la caverna mбs allб del barranco y de un saliente empinado.
— Ahora debemos estar muy callados — dijo, y el pбlido rostro de Gregor se volviу prбcticamente fetal.
Al fin los hombres vestidos de negro encontraron a los caballos, aunque parecieron tardar una eternidad. Entonces descubrieron la entrada de la caverna. Sus diminutas figuras gesticulaban con excitaciуn, entraban y salнan corriendo, y llamaron a la aeronave que aterrizу frente a la apertura aplastando las malezas. Cuatro hombres entraron; un rato despuйs, uno volviу a salir. Luego llegу otra aeronave y una nave mбs pesada, que descargу toda una patrulla. La boca de la montaсa los devorу a todos. Llegу otro vehнculo, y los hombres comenzaron a instalar luces, un generador de campo y sistemas de comunicaciуn.
Cordelia acomodу el saco de dormir para Gregor, suministrбndole pequeсos bocados y sorbos de su botella de agua. Bothari se tendiу en el fondo del nicho con una manta plegada bajo la cabeza. Mientras el sargento dormitaba, Cordelia mantuvo estrecha vigilancia de todo lo que ocurrнa en la caverna. A media tarde, calculу que unos cuarenta hombres habнan entrado y no habнan vuelto a salir.
Dos soldados fueron sacados en camillas flotantes, cargados en una nave mйdica y llevados de allн. Una aeronave sufriу un fallo en el aterrizaje, se derrumbу cuesta abajo y se estrellу contra un
Es un comienzo.
Cordelia, Bothari y Gregor abandonaron el nicho al atardecer, evitaron el barranco y avanzaron por el bosque en silencio. Casi habнa oscurecido por completo cuando llegaron al lнmite de los бrboles y encontraron el sendero de Kly. Llegaron a la cima del cerro y se deslizaron por la cuesta que a Cordelia tanto le habнa costado escalar aferrada a los estribos de Rose, dos dнas atrбs. Cinco kilуmetros despuйs, en una regiуn de matorrales bajos, Bothari se detuvo repentinamente.
— Shh, seсora. Escuche.
Voces. Voces de hombres, bastante cercanas pero
con un extraсo sonido hueco. Cordelia mirу en la oscuridad, pero ninguna luz se moviу. Se agazaparon junto al sendero, aguzando los sentidos.
Bothari se deslizу, con la cabeza inclinada hacia un lado, siguiendo sus oнdos. Momentos despuйs, Cordelia y Gregor se acercaron con cautela. Encontraron al sargento arrodillado junto a un afloramiento estriado. Йl les hizo seсas para que se acercaran.
— Es un respiradero — anunciу en un susurro -. Escuche.
Las voces eran mucho mбs claras ahora, cadencias mordaces, sonidos guturales y furiosos acentuados por maldiciones en dos o tres idiomas.
— Maldita sea, sй que fuimos a la izquierda en el tercer recodo.
— Volvimos a cruzar el arroyo.
— ЎNo era el mismo arroyo, sabakil
— Merde.
ЎPerdu!— ЎEs un idiota, teniente!
— ЎNo sea insolente, cabo!
— Esta luz frнa no durarб mucho mбs. Ya se estб apagando.
— Pues entonces no la sacuda, imbйcil; asн se acabarб mбs rбpido.
— ЎDйme esa…!
Los dientes de Bothari brillaron en la oscuridad. Fue la primera sonrisa que Cordelia le veнa desde hacнa meses. En silencio, el sargento le hizo la venia. Luego se alejaron bajo el frнo de la noche Dendarii.
Cuando estuvieron de regreso en el camino, Bothari suspirу profundamente.
— Ojalб hubiese tenido una granada para arrojar por ese respiradero. Dentro de una semana sus cuadrillas de rescate todavнa se estarнan disparando entre sн.
13
Cuatro horas mбs tarde, el inconfundible caballo tordo saliу de la oscuridad. Kly era una sombra sobre йl, pero su figura y su sombrero viejo eran claramente reconocibles.
— ЎBothari! — exclamу Kly -. Estбn vivos. Gracias a Dios.
La voz de Bothari fue seca.
— їQuй le ocurriу, mayor?
— Me encontraba en una cabaсa adonde habнa ido a entregar correspondencia, y estuve a punto de tropezar con una patrulla de Vordarian. Estбn recorriendo las colinas casa por casa. Interrogan con pentotal a todos los que encuentran. Deben traer toneles de esa droga.
— Le esperбbamos anoche — dijo Cordelia, tratando de que su tono no sonara demasiado acusador.
Kly asintiу con un gesto a modo de saludo, y su sombrero de fieltro se balanceу.
— Y hubiese llegado, de no haber sido por esa maldita patrulla de Vordarian. No me atrevн a permitir que me interrogaran, por lo cual pasй todo el dнa y la noche esquivбndolos. Enviй al marido de mi sobrina para que los trajera, pero cuando йl llegу a mi casa esta maсana, los hombres de Vordarian ocupaban todo el lugar. Pensй que todo estaba perdido, aunque mis esperanzas renacieron cuando al caer la noche todavнa se encontraban allн. Si los hubieran encontrado, no habrнan seguido buscбndolos. Supuse que lo mejor serнa subir el trasero a la montura y salir a explorar un poco. No imaginй que tendrнa tanta suerte.
Kly virу su caballo en el sendero. — Venga, sargento, suba al muchacho. — Yo puedo llevarlo. Creo que serб mejor que usted se ocupe de mi seсora. Estб a punto de caer rendida.
Era demasiado cierto. Cordelia estaba tan agotada que marchу de buena gana hacia el caballo de Kly. Entre los dos hombres la ayudaron a subir, y Cordelia se sentу a horcajadas sobre la tibia grupa del animal. Se aferrу a la chaqueta del cartero y todos comenzaron a marchar. — їQuй les ocurriу a ustedes? — preguntу Kly a su vez.
Cordelia dejу que Bothari respondiese, con sus oraciones breves aъn mбs resumidas por el peso del niсo que llevaba sobre la espalda. Cuando le mencionу a los hombres que habнan oнdo por el respiradero, Kly soltу una carcajada, pero en seguida se llevу una mano a la boca.
— Pueden pasar semanas antes de que salgan de allн. ЎBuen trabajo, sargento!
— Fue idea de la seсora Vorkosigan. — ЎVaya! — Kly se volviу para mirarla por encima del hombro.
— Aral y Piotr parecen pensar que lo mejor es distraer al enemigo — le explicу Cordelia -. Por lo que sй, Vordarian cuenta con reservas limitadas.